Viet Cong

Por: Daniel Molano Quintero
2015-04-29
Califique este disco:

El existencialismo es un tema habitual en la música de Viet Cong, sobre todo en este, su primer disco de estudio o LP. Sin embargo, este tema no es tratado con tristeza ni depresión. Al contrario, Viet Cong tiene la habilidad de tratar este tipo de cosas, que han sido tratadas tantas veces con un tono dramático casi inmaduro, con rebeldía y melancolía. Por ejemplo, la excelente canción Continental Shelf trata temas como la impotencia y la falta de esperanza con un sonido muy oscuro y pesado, pero al mismo tiempo lleno de irreverencia e ironía. En el otro extremo, tenemos a Silhouettes, que siendo una tremenda canción llena de rabia que hace que el oyente se mueva instintivamente a su ritmo, habla de cómo todas las cosas pasan y se convierten en memorias solo para a la larga, ser olvidadas.

Cassette, el trabajo discográfico anterior de Viet Cong, nunca establece ninguna zona de confort, pues los cambios de atmósfera en este EP van desde picos de euforia hasta momentos de desesperación muy fuertes. Como paralelismo, en este disco (en Viet Cong) tenemos a March Of Progress, que es una burla de toda esta cobardía y comodidad, pues habla de como nosotros (los seres humanos) llevamos nuestras vidas de una manera segura y conservadora pero, al mismo tiempo es una canción complicada y coherente con una introducción muy larga basada en repeticiones de un mismo elemento, partes contrastantes con cambios inesperados y texturas increíbles logradas por la distorsión en la guitarra y en la voz.

Bunker Buster es rebeldía pura: esta canción habla de cómo la gente presume sobre sus éxitos, cuando al final estos logros no son más que cosas normales sobrevaloradas de manera incompetente y Pointless Experience es puro existencialismo, pues nos dice que no hay razón para estar despiertos, que “con suerte podremos envejecer y morir” y califica la vida como una “experiencia sin sentido”.

Es increíble ver como esta banda ha seguido adelante profundizando y explorando su sonido: con más énfasis en la repetición y en el uso de instrumentos no habituales del punk, como sintetizadores. Si bien su sonido sigue siendo muy pesado y pesimista, la coherencia en sus letras ha aumentado considerablemente en comparación a su disco anterior.

Death, el cierre de este disco, es una canción que durante 11 minutos muestra lo que Viet Cong hace tan bien. Esto es, hablar de temas difíciles y existenciales en los cuales todo el mundo piensa, pero acompañarlos de música que tiene un impacto físico sobre el oyente. En este caso, tenemos una canción con dos secciones contrastantes partidas por un parte intermedia llena de repetición, que puede llegar a desesperar al oyente por su longitud. Pero si este sigue adelante, y le recomiendo hacerlo, va a encontrarse con una conclusión pertinente a todos los swings de emociones planteados anteriormente. Con este disco, Viet Cong se aleja de los lugares comunes en su música planteados por su trabajo anterior (Cassette) y decide ir más allá.