We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves

Por: Daniel Molano Quintero
2015-05-04
10.0 Calificación de los oyentes.
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We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves es el tercer disco LP de John Maus. Este es un álbum muy personal que expone un estilo realmente único, caprichoso y, que además trata con temas personales de la vida del artista. Como evidencia de lo anterior está Streetlight, que es una canción tremenda que con un sonido muy diferente a todo, ejemplifica la música de Maus mejor de lo que las palabras podrían hacer algún día.

En este disco, John Maus sigue la misma línea de su disco anterior, Love Is Real. La diferencia está en que al tratar temas más personales, Maus consigue mucha claridad, la cual se ve reflejada en sus textos y en su música: Head For The Country habla de la identidad humana y de conocerse a sí mismo, pero esto lo hace diciendo que “un ser humano se encuentra a sí mismo en el locker”. Con la metáfora anterior Maus nos da acceso a su vida personal, pues nos hace pensar en los momentos de su infancia que pasó dentro de un locker (bullying), pero como nunca se refiere a sí mismo, lo vuelve algo universal donde dice que los seres humanos “están siempre dentro del locker” y que en vez de querer liberarse de este, deben usarlo para poder ir más profundo dentro de sí mismos y conocerse mejor.

Hey Moon es una excelente e intrigante canción que John Maus le dedica a la luna. También es muy íntima, pues este le dice que su cara pálida lo hace sentir como en casa en cualquier lugar y que él odiaría que ella tuviera que pasar sus noches sola. We Can Breakthrough habla de la superación personal, pues dice que la noche nos llama a todos, pero que podemos avanzar y superarla. La sinceridad acá es total, porque aunque todos sabemos que podemos progresar, superar cosas y seguir adelante, Maus nos lo trata de recordar con esta canción, que no es más que un gesto honesto de su parte.

Este disco es una confirmación y una mejora de las ideas y del estilo musical en el cual Maus ha trabajado por mucho tiempo, pues continua haciendo un uso excesivo de sintetizadores y filtros para crear un sonido más habitual del synth-pop de los años ochentas, pero esta vez nos logra presentar música un poco más limpia (usa un poco menos de filtros en su sonido), e ideas más claras con las cuales es fácil sentirse identificado.

Este disco se acaba con Believer, que es una excelente canción de amor en la cual John Maus le dice a su pareja que juntos, pueden hacer lo que sea. Maus comienza hablando del mundo y de su tamaño abrumador, usando a Jackie Chan y Hulk Hogan para ejemplificar esto. Todo esto lo hace para decirle a su mujer que el amor de él y ella es tan grande que puede estar alrededor de todo el mundo. La segunda parte de esta canción, que es triste pero real, es la conclusión de lo anterior donde, ahora solo, sin su mujer, John Maus repite que “lo llaman el creyente y que él no va a volver”. Cuando pienso en lo anterior y en que esta canción es la conclusión de un disco tremendo (o sea, que este disco se acabó), no puedo evitar sentir melancolía y, es acá donde me doy cuenta que John Maus es un creyente, pues ha creído en sí mismo lo suficiente como para crear un sonido tan único como este. Lo único que espero es que vuelva pronto con un poco más de su música.