The Campfire Headphase

Por: Juan Manuel Vásquez Fernández
2015-05-22
9.5 Calificación de los oyentes.
Califique este disco:

Desde su niñez, los hermanos escoceses Michael Sandison y Marcus Eoin experimentaron con sonidos de radio, grabaciones de cinta e instrumentos para emular la música de los documentales que veían en la National Film Board of Canada. Era la década de los 70s, esa época retratada en viejas fotos polaroid de los álbumes familiares, cuando no existían ni los mp3, ni los iphones ni internet. Así nació Boards of Canada, un misterioso dúo de música electrónica y ambient que con su tercer EP, The Campfire Headphase, explora esas texturas análogas que se ven reflejadas en la portada del disco. Es una mezcla de sonidos procesados de aeropuertos, de niños, de tormentas de nieve y de unas viejas vacaciones.

Luego de lanzar su primer álbum en 1998, Music Has The Right To Children, los hermanos escoceses exploraron tenebrosas direcciones sonoras con su segundo álbum, Geogaddi, publicado en 2002.  Algunos afirmaban que detrás de las canciones de este trabajo se escondían mensajes ocultos y referencias a la numerología. Como respuesta a este trabajo, Boards of Canada decidió explorar un lado más paisajístico, sicodélico y acústico en The Campfire Headphase. Haciendo referencia a grupos como The Beatles y a su gusto por el campo y las fogatas, los escoceses describen este trabajo como “un álbum de pop que se ha expuesto al sol durante 20 años”.

The Campfire Headphase utiliza elementos folk y ambient, dejando a un lado la repetición constante que utilizaban en sus trabajos anteriores para dar paso a estructuras más complejas. Canciones como 84’ Pontiac Dream y Oscar See Through Red Eye reflejan minuciosos y milimétricos detalles de composición que enriquecen la experiencia del álbum. Así mismo, el grupo explora una faceta acústica en este trabajo, utilizando la guitarra como un instrumento recurrente. La forma equilibrada en que introducen este instrumento, evidente en canciones como la sobresaliente  Dayvan Cowboy, hace que no suene fuera de lugar dentro del contexto de la banda sino como un complemento a su versión más electrónica.

Otro elemento sobresaliente de The Campfire Headphase es la calidad vintage que tienen sus texturas, lo que Sandison y Eoin logran a partir de lo que llaman un “proceso de degradación”. Este proceso evita que el sonido sea puramente digital y completamente limpio, sino que produce imperfecciones a partir del uso de distorsión y otras técnicas de grabación. La canción Ataronchronon muestran esta característica particular, en donde una melodía minimalista se repite pero que evoluciona a partir del proceso de degradación que aplican los hermanos escoceses. Otros detalles que enriquecen la experiencia del oyente son los momentos impredecibles, como el final de la canción Chromakey Dreamcoat, que parece terminar con el clásico sonido de un acetato que se detiene en una tornamesa, pero que luego concluye con una melodía de piano melancólica e inesperada.

Una descripción sinestésica de este disco es posible gracias a su portada: Parece una vieja foto que ha sido afectada por el paso del tiempo, pero que por esa misma razón produce algo mucho más valioso y genuino. Al final, queda un manifiesto de música electrónica accesible y particular, que llama la atención por sus cuidadosos detalles de producción y composición. Puede ser el soundtrack perfecto para un largo viaje, para leer o dormir. Podemos poner atención a cada detalle o dejar la música de fondo, sin que nadie se fije en ella. Aunque si bien es común ignorar la música que nos rodea, vale la pena detenerse y oír lo que estos hermanos escoceses tienen para decirle al mundo.

 

Love Is Real

Por: Daniel Molano Quintero
2015-05-06
9.0 Calificación de los oyentes.
Califique este disco:

Love Is Real es el segundo disco de estudio o LP del artista Norteamericano John Maus, a quien se le asocia con actos como Panda Bear y Ariel Pink, pues ha trabajado con los dos. Los textos de este disco abarcan temas desde lo surreal y lo personal, hasta lo religioso. Como ejemplo de lo anterior tenemos, primero, a My Whole World’s Coming Apart, que teniendo un ritmo muy corporal que invita a moverse a quien la oye, expone una historia de amor en la cual un hombre se enamora, luego le rompen su corazón y por último acepta lo anterior para poder seguir adelante y, segundo, a Tenebrae, que es una canción demasiado intrigante y extraña, que parecería estar hecha para ser cantada en una iglesia, en la cual John Maus, haciendo referencia a una ceremonia litúrgica de semana santa, nos dice que debemos “cantar al misterio de su sangre” y que espera que “su reino venga”. La segunda parte de esta canción es una fuga tocada en sintetizadores que además de ser muy bonita, contrasta de una manera muy fuerte con lo anterior. Esta parte, así mismo, es seguida por un clímax, también muy contrastante, que logra desconcertar al oyente una vez más.

Love Is Real, al igual que su disco debut, Songs, nos muestra a John Maus tratando de definir su estilo musical y los temas sobre los cuales quiere cantar. Dont Worship The Devil comienza con una parte muy confusa y caótica, pues la música es muy bonita pero la voz y la letra contrastan mucho con ella. En el fondo, esta canción habla de las mentiras, del orgullo y del egoísmo y, de cómo desasiéndonos de ellos podemos volver a nacer. La segunda parte de esta canción es solo rítmica y es muy contrastante con todo lo anterior. Sin embargo, de pronto gracias a las texturas que se crean por los filtros y los sintetizadores, esta parte no se siente fuera de lugar. Así que tenemos una canción que usa al diablo como metáfora para hacernos reflexionar y que tiene dos partes contrastantes que, aunque sonoramente son parecidas, presentan estilos muy diferentes. Es este enfoque de sus textos poco centralizado y el carácter único de su música, lo que nos permite encontrar dos canciones así de diferentes (en sus textos, por lo menos) en un mismo disco.

The Silent Chorus es una excelente canción que habla de los momentos que son para disfrutar, para pensar en el futuro (o soñar con el) y para reflexionar sobre el pasado. Estos no son precisamente momentos de celebración, pero si de interacción humana (Maus llega a relacionar estos momentos con alcohol y con mujeres fáciles). Al final, deja claro que aunque estos momentos existen y están bien, son muy superficiales. Es imposible no pensar en esta canción como la banda sonora de uno de los momentos mencionados anteriormente.

Este disco está caracterizado por un sonido basado en sintetizadores y filtros que son muy efectivos creando texturas y música más característica de los años ochentas: al oír la excelente Do Your Best, que habla de ayudar a la gente cuando lo necesita, es muy difícil pensar que esta fue una canción hecha en el 2007.

Con Love Is Real, John Maus nos presenta un extraño e intrigante disco, que con un sonido muy auténtico y característico de un tiempo pasado, pues solo hace falta oír Pure Rockets para sentirse en otra época, logra captar nuestra atención y nos deja reflexionando acerca del futuro de su música.

 

We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves

Por: Daniel Molano Quintero
2015-05-04
10.0 Calificación de los oyentes.
Califique este disco:

We Must Become The Pitiless Censors Of Ourselves es el tercer disco LP de John Maus. Este es un álbum muy personal que expone un estilo realmente único, caprichoso y, que además trata con temas personales de la vida del artista. Como evidencia de lo anterior está Streetlight, que es una canción tremenda que con un sonido muy diferente a todo, ejemplifica la música de Maus mejor de lo que las palabras podrían hacer algún día.

En este disco, John Maus sigue la misma línea de su disco anterior, Love Is Real. La diferencia está en que al tratar temas más personales, Maus consigue mucha claridad, la cual se ve reflejada en sus textos y en su música: Head For The Country habla de la identidad humana y de conocerse a sí mismo, pero esto lo hace diciendo que “un ser humano se encuentra a sí mismo en el locker”. Con la metáfora anterior Maus nos da acceso a su vida personal, pues nos hace pensar en los momentos de su infancia que pasó dentro de un locker (bullying), pero como nunca se refiere a sí mismo, lo vuelve algo universal donde dice que los seres humanos “están siempre dentro del locker” y que en vez de querer liberarse de este, deben usarlo para poder ir más profundo dentro de sí mismos y conocerse mejor.

Hey Moon es una excelente e intrigante canción que John Maus le dedica a la luna. También es muy íntima, pues este le dice que su cara pálida lo hace sentir como en casa en cualquier lugar y que él odiaría que ella tuviera que pasar sus noches sola. We Can Breakthrough habla de la superación personal, pues dice que la noche nos llama a todos, pero que podemos avanzar y superarla. La sinceridad acá es total, porque aunque todos sabemos que podemos progresar, superar cosas y seguir adelante, Maus nos lo trata de recordar con esta canción, que no es más que un gesto honesto de su parte.

Este disco es una confirmación y una mejora de las ideas y del estilo musical en el cual Maus ha trabajado por mucho tiempo, pues continua haciendo un uso excesivo de sintetizadores y filtros para crear un sonido más habitual del synth-pop de los años ochentas, pero esta vez nos logra presentar música un poco más limpia (usa un poco menos de filtros en su sonido), e ideas más claras con las cuales es fácil sentirse identificado.

Este disco se acaba con Believer, que es una excelente canción de amor en la cual John Maus le dice a su pareja que juntos, pueden hacer lo que sea. Maus comienza hablando del mundo y de su tamaño abrumador, usando a Jackie Chan y Hulk Hogan para ejemplificar esto. Todo esto lo hace para decirle a su mujer que el amor de él y ella es tan grande que puede estar alrededor de todo el mundo. La segunda parte de esta canción, que es triste pero real, es la conclusión de lo anterior donde, ahora solo, sin su mujer, John Maus repite que “lo llaman el creyente y que él no va a volver”. Cuando pienso en lo anterior y en que esta canción es la conclusión de un disco tremendo (o sea, que este disco se acabó), no puedo evitar sentir melancolía y, es acá donde me doy cuenta que John Maus es un creyente, pues ha creído en sí mismo lo suficiente como para crear un sonido tan único como este. Lo único que espero es que vuelva pronto con un poco más de su música.